EL MOVIMIENTO CAMPESINO Y SUS TAREAS Imprimir
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Miércoles, 16 de Junio de 2021 18:37

 

16 millones, de los 32 millones, de peruanos aproximadamente viven directa o indirectamente de la cadena productiva y comercial ligado a la agro producción y la actividad forestal. 2’ 300 000 familias dirigen parcelas de 1 a 20 hectáreas en costa, sierra y selva, generando trabajo directo a 8 millones de productores agropecuarios. Más de 600 mil personas trabajan en fundos agroexportadores en  condiciones nada dignas, que fue motivo de violentas protestas exigiendo una ley que los proteja de la esclavitud. La agricultura moviliza entre 8 millones de hombres y casi 4 millones de mujeres. Otros 4 millones completan la cadena en la ganadería, la agroindustria, el mercado agrario y el transporte de alimentos. En la mayoría de comunidades y territorios están organizados unos en rondas campesinas, otras tienen diferentes formas de organización. En la actualidad la más grande limitación es la dispersión en vez de la asociatividad y la centralización organizada de los campesinos peruanos. Se suma a esta dificultad la inexistencia de un programa agrario nacional integral con visión de cuenca, corredor integrado al mercado interno y externo. Además no existe financiamiento y menos tecnologías.

Llegamos al bicentenario con una República y un Estado caótico, capturado por las élites que sobreviven por la fuerza y manipulación. Cuatro tareas debieron haber sido resueltas en el país, las mismas que las élites que se turnaron en el gobierno fueron incapaces de hacerlo.

1. El pensamiento colonial expresado en el racismo y la discriminación, incluso el veto. Cuando una comunidad reclama inmediatamente se le dice “desinformado”, “antiminero” y una larga lista de epítetos. Ese pensamiento donde “unos” se sienten superiores por su educación y los otros son electores tarados. Si vota por un candidato que no proviene de la elite, lo califican de voto golpista.

2. Una sociedad fragmentada, caótica, sin organizaciones representativas. En medio del caos se impone la ley del más fuerte. Se impone el miedo y el terror, todo se deslegitima. Los partidos son solo etiquetas, franquicias o grupos de interés. La ciencia política esta ausente, se criminaliza toda respuesta a la desigualdad.

3. Estado excluyente, oligárquico – empresarial, que no ha sido capaz de forjar una república con ciudadanos. Somos una república sin ciudadanos. Las élites creen que votar es todo y luego excluyen a más de 10 millones de campesinos de las grandes mayorías. El libre mercado es pura palabrería, nos damos cuenta que mandan los monopolios.

4. Una fuerza armada desmantelada, sin visión de país, ni de estado. Las elites la han convertido en sus guachimanes, fuerzas de seguridad de sus intereses. Las FF AA y PP son usadas como escudos para proteger intereses de las élites. En los conflictos sociales, ambientales y comunales, usan a las FF AA Y PP para reprimir y asesinar a los insurrectos.

Decenas de campesinos han muerto y nadie fue sancionado.

El estado neoliberal diseñado e impuesto a partir de la constitución de 1993, ha fracasado. Antes de la pandemia su fracaso era evidente, con la pandemia se confirma que nos ha conducido a la más desastrosa tragedia humana. Las desigualdades generadas asesinan ya a más de cien mil peruanos. Los que tienen dinero pueden comprar oxígeno, los que no tienen mueren. Los privados no asumen ninguna responsabilidad, siguen pidiendo más privatización, más privilegios. Los grupos empresariales tomaron por asalto los ahorros nacionales del BCR, la CTS, los fondos AFP. 60 mil millones se llevaron para evitar despidos, sin embargo igual despidieron a los trabajadores. Prometieron reactivar la economía y se dedicaron a comprar dólares,   alterando el mercado cambiario. Reactiva Perú se convirtió en programa de salvataje para las grandes empresas que no lo necesitaban.

En la lucha contra la pobreza, la estadística presentada para demostrarnos su disminución es frágil e insostenible frente a la realidad. Nadie sale de la pobreza con 250, 350 o 930 soles mensuales. El neoliberalismo nos condujo a una sociedad con más de 75% de informales, una débil clase media y pobres con tarjeta de crédito. Mientras llenaban páginas de diarios alucinando que la pobreza disminuía, la desigualdad se ampliaba. La desigualdad ahora se nota puerta a puerta; mientras tus hijos estudian en escuela pública desmantelada, otros van a una escuela privada para pobres o medios pobres; otros envían a sus hijos a escuelas para ricos. Igual en la salud y otros servicios, ni hablar de la economía. La desigualdad fragmenta más la sociedad, la misma que puede conducir a una confrontación de impredecibles consecuencias. Queda claro entonces que la lucha contra la desigualdad por políticas públicas inclusivas, y una reforma tributaria que permita recaudar lo justo, lo que corresponde a cada quien hace negocios en el país. Las potencias o los países más ricos, en sus encuentros últimos han reconocido el fracaso  del neoliberalismo y han admitido que son necesarias reformas tributarias. El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial se han visto obligados a recomendar la aplicación de impuestos a la riqueza, y el actual presidente de EE UU los ha aplicado a las empresas que durante la pandemia obtuvieron grandes ganancias. Recomiendan fortalecer el rol del Estado y regular el libre mercado, evaden su responsabilidad ante el fracaso de sus programas.

Un tema que se ha obviado es el pago de la deuda externa y su renegociación. Los parlamentarios y el propio presidente Vizcarra, en su momento no dijeron nada y en el presupuesto 2021 se llevó 16 mil millones de soles. Si hubiesen renegociado, podríamos cerrar la brecha de atención primaria de salud. Sin embargo, esto resulta una ilusión porque el artículo 78 de la constitución fujimontesinista nos encadena a los órganos financieros como el FMI, BM y el BID, pues ordena que no se aprueba el presupuesto, si primero no se garantiza la deuda externa.

El pueblo peruano el 11 de abril respondió desde las ánforas, no votó contra personas, votó contra el neoliberalismo, que es el causante fundamental de la desgracia que vivimos con una terrible desigualdad y la pobreza. En medio de una gran fragmentación política, se presentaron 18 candidatos, encontrando un sector de peruanos en Perú Libre y en Pedro Castillo su vos que recogía su desencanto, convirtiéndose en esperanza, en posibilidad de cambio anhelada por más de 200 años. Bastó un 18% en la primera vuelta para que en el escenario de la segunda vuelta, millones de peruanos comprenden que ha llegado la hora de cerrar ciclos y cerrar etapas. Pasar de la minoría de la primera vuelta a una mayoría en esta segunda vuelta. Ganar el proceso electoral con más de 60% de los votos, para legitimar el proyecto de cambio y la refundación de la patria con un estado plurinacional para una Nueva República, con los ciudadanos para los ciudadanos, del pueblo y para el pueblo.

La segunda vuelta se ha polarizado entre Perú Libre que enarbola el programa de recuperación de la democracia y la patria a través de una nueva constitución y refundar la república y Keiko Fujimori que representa la continuidad y profundización del neoliberalismo y la cerrada defensa de la constitución política del 93 con su modelo económico. Defensa que lleva a cabo en alianza con la CONFIEP, el conglomerado de medios y el gran capital nacional y extranjero.

El escenario no lo construyó ninguna fuerza política, no es trabajo de un partido organizado y programático, tampoco de un gremio agrario y sindical clasista y estructurado porque no los  hay. Es la intuición ciudadana, que ante tanta desigualdad encontró un camino para expresarse, o para persistir en el cambio a pesar de traiciones y desencantos.

Ante este escenario, el movimiento rondero, agrario y popular, los migrantes de los pueblos originarios ubicados en las grandes urbes estamos obligados a tomar una posición. Pues tenemos la autoridad política y moral. Siempre hemos agitado “somos la reserva moral” es hora de demostrarlo en los hechos. Tenemos que ingresar a este escenario para canalizar el gran anhelo de unidad que aún perdura en el pueblo peruano. Ingresamos guiados por nuestros principios y características de las rondas campesinas.

Las Rondas Campesinas amparadas en el principio de independencia política de clase, concentración de fuerzas y en la experiencia, creatividad e inteligencia colectiva, tomamos partido por la propuesta de Perú Libre y del profesor, rondero y agricultor Pedro Castillo. Porque pertenece a nuestra clase trabajadora. En momentos que los grupos de poder, las 18 familias más ricas se han unido para destruirlo, por solidaridad de clase nos integramos a la campaña a lo largo y ancho del territorio nacional, donde hay un rondero, un comunero, un maestro, un obrero, un pescador, existe una voz, un equipo, un patriota que asume el proyecto de cambio.

Mientras la CONFIEP y sus socios gastan millones para torcer la voluntad popular con terrorismo electoral, nosotros con nuestros propios recursos y fuerzas vamos a defender el proyecto refundacional. Sin embargo, esto no es un cheque en blanco, la organización también será para fiscalizar y exigir consecuencia con la propuesta.

Nuestro voto es la respuesta al racismo, la discriminación y la desigualdad. El fujimorismo es un apellido, contra apellidos no combatimos, el combate frontal es contra el neoliberalismo. Keiko es títere de la CONFIEP. Nuestro voto es por la democracia y la justicia social. La dictadura neoliberal debe caer. El voto del agro nacional es para reconquistar el mercado nacional, la banca agraria y la producción nacional. Nuestro voto es por el reconocimiento de la jurisdicción rondera.

La CONFIEP ha alineado a todos sus socios contra el proyecto de refundación de la patria, con sus millones de dólares que circulan en paneles publicitarios contra el “comunismo” que nadie ha propuesto, ya los conocemos, siempre fue su fantasma. En las redes sociales igual se inundan de mensajes de terror electoral. Es hora de exigir al Jurado Nacional de Elecciones que asuma su función, que retiren esos carteles, que se aclare qué partido los financia o qué grupo económico. El ingreso del gran capital a la campaña significa trampa, terreno desigual.

Denunciar es nuestro deber. Keiko es la candidata comprada por la CONFIEP. Pedro Castillo es el candidato del pueblo trabajador. El Pueblo financia su proyecto de cambio.

El movimiento rondero organizado en la CUNARC – PERÚ, debemos contribuir en la conformación de un gran Frente de Salvación Nacional, que centralice a organizaciones sindicales, campesinas, agrarias, ronderos del campo y la ciudad, para cerrar el ciclo de fragmentación y división social. Un solo frente por la patria y la democracia para vigilar y fiscalizar el cumplimiento de las grandes tareas nacionales, defender conquistas y ampliarlas, en los términos siguientes:

1. Que se haga realidad el proceso constituyente, con el protagonismo ciudadano. Sin la participación plena de los ciudadanos del campo y la ciudad, no habrá república. No admitimos suplantadores como ONGs, grupos iluminados, sabios racistas y discriminadores que pretenden imponer el pensamiento colonial, con el argumento que las ronderos, los indígenas no tienen las capacidades para hacer nacer una constitución. Pues, aquí radica la  falla de origen de esta vieja y caduca república del Bicentenario que nació contra el indígena, contra el comunero, contra la clase trabajadora. La respuesta es sí podemos y asumimos el reto de refundar la república.

2. Para defender los logros que se alcance, desde la calle, desde el pueblo. Así mismo para fiscalizar y destituir en caso de incumplimiento. El pueblo constituye, pero también destituye. Para profundizar la democracia en cada etapa de cambios que siga el proyecto refundacional.

Debemos ser conscientes que el proceso de cambio será gradual, requiere una fuerte y consistente campaña de explicación base por base. Por ahora concentrar todas las fuerzas en ganar el 06 de junio y dedicarles la victoria a los caídos en la Curva del Diablo. Cuidar el voto y garantizar personeros. Prepararse para la recta final donde la agresión mediática será feroz.

El movimiento rondero es el más activo agitador de una constitución construida con protagonismo ciudadano, porque nuestros fundadores el 29 de diciembre de 1976, exigieron participar en la Asamblea Constituyente de 1979, y no fueron escuchados, se les excluyó y las Rondas quedaron como grupos clandestinos hasta 1986 cuando logramos la ley 24571.

Instalada la dictadura de 1993, también solicitamos ser reconocidos por las constituyentes de facto, pero distorsionaron nuestro pedido al reconocernos como órganos de apoyo de las comunidades. Sacando lecciones de las experiencias vividas, de discriminación y desprecio hoy estamos dispuestos a hacer valer el derecho y a participar en la vida política de la patria.

Desde hace décadas nuestra lucha ha sido persistente, porque la Constitución del 93 nacida del fraude, excluyó el sector agrario, como una forma de burla y discriminación incluyó dos artículos, solamente dos. La esencia de los mismos fue expropiar las tierras de las comunidades campesinas y nativas de la costa, sierra y selva. Así lo establecen los nefastos artículos 88 y 89 del mal llamado, capítulo agrario debió llamarse capítulo del remate de tierras. A su amparo construyeron un andamiaje legal fraudulento violatorio de convenios internacionales como el 169 OIT. Declararon en  abandono las tierras comunales, establecieron el mercado libre de tierras y bosques, los remataron a precio de “huevo”. No fijaron el límite a la propiedad de la

tierra a pesar que así se establecía, esta omisión de los congresistas de los últimos tiempos ha permitido que los grupos económicos como Gloria, concentre más de 180 mil hectáreas, y otros grupos igual, dando lugar a nuevos terratenientes, donde más de 600 mil compatriotas trabajan en condiciones de esclavitud. Aquí se sustenta la necesidad de una segunda reforma agraria.

Igual ocurrió con los grandes proyectos especiales de irrigaciones, habilitados con grandes inversiones del tesoro público, luego rematadas fraudulentamente. La propiedad del campesinado peruano ha sido desprotegida. Las empresas mineras, de gas y petróleo han cometido abusos contra la propiedad comunal e individual. Por ello consideramos que sobran razones para que los hombres y mujeres del campo demandemos una nueva constitución y una revisión del entreguismo de nuestras tierras.

La confrontación es clara entre quienes integramos un frente de Salvación Nacional para recuperar la democracia versus el gran frente de la CONFIEP y los derechos que con uñas y dientes defienden la continuidad de la dictadura de las élites del gran capital. Democracia patriótica o dictadura del gran capital en el dilema. No existen medias tintas, no se puede servir a Dios y al diablo. Con la patria o contra ella. Este gran frente por la patria y la democracia convocando y aglutinando a todos los movimientos sociales deben pronunciarse y trazar una línea de bases y de masas preparando al pueblo en su conjunto para cualquier escenario. Hasta hoy los pronunciamientos han venido desde los liberales, sus ONGs y las iglesias, quienes  pretenden hablar en nombre de la mayoría de peruanos. Esa actitud y postura neutral busca presionar a Perú Libre para que ceda en la agenda de cambio, reduzca sus propuestas y caiga ingenuamente en la agenda de la derecha. De ahí la necesidad de orientar a los movimientos sociales y a los trabajadores en su conjunto, tener claridad sobre su estrategia y los movimientos tácticos de la derecha, la CONFIEP y su candidata.

Los neoliberales ya cerraron filas en el Congreso para bloquear cualquier iniciativa de cambio constitucional: Fuerza Popular (24), Alianza para el Progreso (15), Renovación Popular (13), Avanza País (7), Podemos (5) suman 64 votos y podrían sumar 80 si Acción Popular y sus 16 parlamentarios se suman. Perú Libre (37) y (4) Juntos por el Perú, solo sumarían 41 votos. Esto nos permite advertir que gane o pierda Pedro Castillo; el proceso de cambios para la refundación de la patria, se traslada al pueblo, a su movilización organizada. La gran unidad para  enfrentar estos duros momentos es fundamental.

¡SOLO LA UNIDAD NOS HARÁ INVENCIBLES!

 

Santos Saavedra Vásquez

Presidente de la CUNARC-PERU

Última actualización el Miércoles, 16 de Junio de 2021 19:08